Cuando visión, meditación y conducta se vuelven perfectamente puros, el fruto manifiesto es la inmaculada sabiduría original
La felicidad no se encuentra con esfuerzo y voluntad, sino que reside ahí, muy cerca , en el relajo y abandono
Como un caballo impetuoso que se libera de sus cadenas, el yogui se libera de percibido y perceptor, y esa es su alegría y felicidad